No me dijeron que los alemanes eran tan calientes, de haberlo sabido estaría yendo derechito a alemania. cuando me mude para iniciar una nueva etapa en mi vida, en una ciudad nueva, con nuevas personas y nuevo trabajo del cual solamente estaría pocos meses, hasta que pudiera ejercer mi carrera de periodismo, jamás pensé que caería en las garras de un padre soltero, a veces cascarrabias y para la mala fortuna de mis ojitos, sexy también. no, no iba a meterme con él, no sería ético, pero una cosa llevo a la otra y acabe por probar sus majestuosos labios, de allí, ya no hemos podido parar. sin embargo, hay un ligerito problemita: su hija de diez años, que me quiere lejos de papá.
